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COLUMNA EN LA CAJA DE BATEO
[ 14/05/2009 ]

Por: José Ignacio Peña M.

Lanzó doce entradas perfectas…¡Y perdió!

 

Harvey Haddix lanzador de los piratas de Pittsburg, lanzó 12 entradas en forma perfecta, y perdió, parece increíble ¿verdad? Pero así sucedió.

 

Bill Virdon, quien conectó uno de los doce hits de los Piratas de Pittsburg comentó: “un pitcher lanza así una sola vez en la historia del béisbol, y nosotros no pudimos ganar el juego para él”. Haddix aceptó el primer hit hasta la decimotercera entrada, pero allí terminó su oportunidad de llegar a la inmortalidad en el béisbol. Ni siquiera el telegrama de felicitación enviado por el presidente de la Liga Nacional, Warren Giles, pudo suavizar el dolor producido por esa descorazonadora derrota.

 

Había una pequeña razón  para pensar que Haddix estaba en un mal momento, cuando el ex granjero, ahora de 33 años se enfrentó a Johnny O’brien al iniciar el juego, aquella fría noche del 26 de mayo de 1959 en Milwaukee. Haddix no estaba lanzando bien y sus compañeros no estaban bateando en juegos recientes; además Harvey tenía una tos seca que había estado padeciendo desde hacía dos semanas, el clima frío y húmedo, no le estaba ayudando.

 

Tampoco lo estaba haciendo el manager de los Bravos, que llenó de bateadores derechos su orden al bat, con un  total de siete, incluyendo al lanzador Lew Burdette. Los únicos bateadores zurdos eran Eddie Mathews y Wes Covington. Usando una bola rápida y el slider, que casi fue todo el repertorio de ambos lanzadores esa noche. Haddix rápidamente dispuso de O’brien, Mathews conectó línea a primera y el cañonero Hank Aaron (entonces un novato) elevó al central.

 

Burdette que había retirado en orden a los Piratas en la primera entrada, aceptó un hit en la segunda pero no le pudieron anotar. Haddix retiró en orden a Smocky Burgués, Nelson y Bob Skinner. Entrada tras entrada Haddix y Burdette mantuvieron a raya a los bats contrarios, solo que había una diferencia entre la actuación de ambos; Burdette había permitido varios imparables y Haddix estaba lanzando juego perfecto.

 

Con ceros para ambos equipos en la séptima y octava entradas, la pizarra se mantenía en blanco. Ningún bateador de los Bravos se había embasado, pero lo estaban intentando; Johnny Logan conectó una fuerte línea que Dick Schoffield atrapó dando un salto. En la sexta Logan conectó por el hueco entre tercera y parador en corto y Schoffield vino de nuevo al rescate al recoger hábilmente la bola y hacer un gran tiro a primera.

 

En la séptima empezó a llover, pero parecía que nada le afectaba a Haddix; en el cierre de la novena, Burdette vino al bat y le gritó a Haddix: “te voy a romper el juego sin hit”, con la cuenta en 2-2 Hadix hizo abanicar a Burdette para poncharlo, el estadio era un manicomio. Un juego perfecto de nueve entradas, pero no una victoria. Esto no había sucedido nunca. Haddix lanzó la décima, onceava y doceava en forma perfecta, había hecho historia, nadie había lanzado más de nueve entradas perfectas.

 

Haddix lucía cansado cuando subió al montículo para la entrada 13, Félix Mantilla bateó una rola a tercera, Don Hosk fildeó limpiamente, pero su tiro a primera fue malo y no lo pudo manejar el primera base, el anotador marcó error y el público aplaudió la decisión, Mathews se sacrificó avanzando al corredor, Hank Aaron, el líder bateador de la liga, recibió base intencional. Parecía una buena decisión, pues había ponchado dos veces al siguiente bateador. Sin embargo en esta ocasión, en cuenta de 1-0 Adock conectó un  batazo entre central y derecho, Virdon corrió hacía atrás y saltó, pero la pelota venció la cerca.

 

     Adock y todos los que estaban en el parque pensaron que era un cuadrangular, todos menos uno. Aaron que estaba tocando la segunda base, pensó que la bola había caído al pié de la cerca, que no la había rebasado y pensando que mantilla había anotado, la carrera del triunfo, se encaminó a la caseta de los Bravos. Adock, mientras tanto, corriendo se dirigió a la tercera base. Los peloteros de los Bravos le decían a Aaron que regresara a tocar segunda, tercera y home, pero Adock ya lo había rebasado.

 

Los ampayers declararon out a Adock, pero aceptaron las dos carreras. Al día siguiente, el comisionado de la liga, Warren Giles , anuló la carrera de Aaron y notificó que el marcador oficial era 1-0. Fue un raro final para uno de los juegos más raros que se han visto, un lanzador que retiró a  36 bateadores consecutivos y perdió.

Correo electrónico: Ignaciopm_2@hotmail.com

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