Después del éxito alcanzado en Mazatlán, la serie se reanudó en San Juan, P.r., en 1979 con su equipo Caguas, que jugó pobre papel y no llevó fanáticos al parque.Al año siguiente, 1980, la realizó Dominicana, con resultados parecidos. En 1981 Santiago Soler Favale, comisionado del Caribe, suspendió al clásico que le correspondía a Caracas debido a la intransigencia de Dionisio Acosta y su CONPEPROCA, que provocó la huelga de la Liga Venezolana.
En 1982 correspondió de nuevo a la LMP organizarla por primera vez en Guaymas, pero ante los problemas surgidos en la Conferencia no había seguridad de que asistieran los equipos del Caribe, razón por la cual del Gobierno del Estado no podía embarcarse en hacer inversiones cuantiosas para adecuar el estadio “Abelardo L. Rodríguez” y mejorar los sistemas de comunicaciones; además, la capacidad de hospedaje no era suficiente. Por todo esto se tomó la decisión de realizarla definitivamente en Hermosillo, donde las condiciones eran mucho mejores y se contó con el absoluto respaldo del gobernador, Dr Samuel Ocaña García, quien dispuso lo pertinente para que la capital sonorense se vistiera de gala y se convirtiera de nuevo en la catedral del béisbol latinoamericano.
A finales de enero de este año la serie final por el campeonato de la LMP entre “Águilas” de Mexicali y “Naranjeros” de Hermosillo se alargó al máximo de 7 partidos. Se recuerdan principalmente los dos últimos, el 6to en la capital sonorense, cuando los “cachanillas” estuvieron a un paso de coronarse, pero en el 8vo ining un costoso error de su primera base Rich Lancelloti que no se entendió con su lanzador Ernesto Escárrega y dejó caer un inofensivo elevado salido del bate de Alex Treviño con Mario Mendoza en la intermedia, permitió que éste se despidiera hasta la registradora con la carrera que le dio el triunfo a los “Naranjeros”, y con ello la serie se empató a 3 juegos por bando. Al día siguiente los sonorenses tuvieron que remontar el store en dos ocasiones para empatar a 5 en la 8va y mandar el juego a entradas extra, hasta que en la 10ª, un elevado de sacrificio de Héctor Espino les dio el campeonato y consecuentemente el derecho de ser anfitriones de la Serie del Caribe a celebrarse en su propio parque.
El recuerdo de la primera serie realizada en Hermosillo ocho años antes y el triunfo sensacional que les acababa de otorgar el título, hicieron del evento algo extraordinario.Los llenos fueron impresionantes y el ambiente en las tribunas excepcional; la banda de los Hermanos Cota de Guasave, Sinaloa, en su primera gran actuación, mantuvo la alegría de los aficionados aun en las derrotas.Las transmisiones por radio y televisión se hicieron presentes, con Televisa y Guillermo “Memo” Ochoa, que se trajo a los cronistas estrellas de la empresa, logrando una gran difusión nacional e internacional.El atractivo de admirar al zurdo de Etchohuaquila, Fernando Valenzuela, que actuó como refuerzo y lanzó 2 extraordinarios partidos, entre ellos el inaugural, soberbio, en el que retiró a 17 puertorriqueños en fila, perdió el juego perfecto en la 6ta ya con 2 outs al otorgar pasaporte a Jeff Ramson y perdió el “sin hit” en la 8va al permitir doblete de Cándido Maldonado y ligarle sencillo Ángel Mangual; dejó 2 corredores en base y Marty Decaer resolvió el problema para mantener la blanqueada de 14-0.
Luego Fernando se trenzaría en gran duelo con Pascual Pérez, dejando el partido empatado a una carrera en la 7ma y que se perdió por los infames relevos de Escárrega y Ángel Moreno, que aceptaron 6 carreras para terminar en derrota de 7-1.
Hermosillo sólo obtuvo 2 victorias, la de Venezuela y la de Carlos Ibarra por 1-0 sobre el mismo Puerto Rico. Tuvo la oportunidad de alcanzar otra contra Venezuela, que resultó el campeón, pero aconteció un hecho insusitado: Dennis Buró tuvo a los “Naranjeros” maniatados sin hit ni carrera hasta el 8vo, en el que lograron colocar a hombres en las esquinas con un solo out, y vino al bate Wyne Tolleson, quien recibió un lanzamiento pegado que no pudo detener el receptor y el corredor entró al plato con la carrera del empate a 1.Entonces sucedió lo increíble: Tolleson reclamó que la bola lo había golpeado y el umpire “ Musulungo” Herrera le dijo: “Bueno chico, yo no vi que te golpeara, pero si tú lo reconoces,entonces debe ser cierto, así que te me vas a la primera base, la bola esta muerta y el corredor que había anotado el empate se regresa a la antesala llenando las almohadillas”. Enseguida Guillermo Barranca fue dominado infieldfly y Alex Treviño fue ponchado, desaprovechando así la única oportunidad que tuvo Hermosillo de aspirar al triunfo.
Horacio López Díaz había sido intervenido quirúrgicamente y recuperaba su salud.Durante la ceremonia inaugural, el jueves 4 de febrero de 1982, caminó a paso lento, apoyando en un bastón y en su fortaleza de espíritu, hacia el centro del diamante de un “Héctor Espino” lleno de reventar. La egregia figura del “Machaco” despertó la ovación mas grande que se recuerda para un directivo del béisbol.Y vaya que Horacio la merecía.
La serie fue un éxito completo y los miles de visitantes se marcharon enamorados de Hermosillo, a la que seguiría llamando la “Ciudad de la Amistad”.